Dougaln se coló al jardín de regeneración unos minutos antes del mediodía, la sensación de deja vu lo golpeó fuerte y rápido. Entre los tubos de algas y plantas hidropónicas estaba su amante, Reynau, con su hermosa voz cantando en su lengua materna. Su cultura debía ser otra cosa, pues la respuesta a la pregunta de Dougaln sobre que hacer durante el día más largo se encontraba con la misma respuesta que había tenido hacía seis meses durante la noche más larga: ser feliz.

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